Cuando El Tri de México injertó su garganta en el
Illimani
Alex
Lora, sus liras y sus rolas
Esta
agrupación se presentó en La Paz, el sábado 27 de julio, cuando la UMSA danzaba
al compás de la XXVI Entrada Universitaria. Regresó a Bolivia después de 11 años y se apropió de la noche paceña en el
Teatro al Aire Libre “Jaime Laredo”.
Cuando se iniciaron los
juegos olímpicos de México 1968, el 12 de octubre, Alex Lora debutó como músico. En 2013 cumplirá 45 años ininterrumpidos
tocando rock and roll con una de las bandas más representativas de este género
musical en español: El Tri de México, que este año visitó Bolivia (La Paz) por
segunda vez; la primera fue en 2002 (Sucre). “Ahorita tocamos menos feo que
hace 11 años”[1],
dijo Lora a Enfoque Universitario,
en tono de broma, al recordar su
anterior llegada.
Eran las tres de la
mañana del 26 de julio en el Aeropuerto Internacional de El Alto, cuando llegó el avión que trajo a este
grupo. Al día siguiente, un poco más allá del medio día y con dos horas de
retraso, se inició la conferencia de prensa, el momento en que este sui géneris
vocalista ingresó con toda su banda al salón Versalles del Hotel Radisson. “Es
un honor poder venir a rocanrolear para el público de Bolivia”[2], fueron
sus primeras palabras, tras las cuales, los de El Tri hablaron del paisaje de La
Paz, de su altura, y de su admiración por el Illimani. Poco después, Lora
presentó a sus compañeros de rock: Lalo Toral (Piano), Carlos Valerio (Bajo),
Oscar Zárate (Guitarra primera), Rafael Salgado (Armónica), Lalo Chico (Guitarra
segunda), Ramón Pérez (Batería) y Chela Lora (Coros).
OJO
X OJO = 45 AÑOS
La nueva producción
musical de El Tri —“Ojo por ojo”— tiene temas sobre las mujeres asesinadas,
los políticos y —como siempre— el amor,
informó Lora. Su larga trayectoria y autenticidad les hizo acreedores a un
reconocimiento por parte del municipio de La Paz, que los declaró “huéspedes distinguidos”
por su trabajo en pro de “las personas
con discapacidad y el trabajo humanitario”[3].
En el clímax de la
rueda de prensa, respondieron varias preguntas, como si irían a tocar a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar —ciudad
de Potosí— y sobre la clave para su permanencia en los escenarios. A la primera
respondió Chela Lora: “donde la banda quiera nosotros vamos”, en tanto que la
segunda fue absuelta por Alex Lora, quien aseguró que es gracias a Chela —su
manager, esposa y “domadora”— y a la
virgen de Guadalupe. El acto concluyó
con la invitación de la banda al concierto de la noche; mientras para las 16:00
se anunció firma de autógrafos.
Afuera los pasos ya
anochecidos de la XXVI Entrada Universitaria hacían de teloneros de El Tri,
aunque muchos de sus bailarines ignoraban su presencia en La Paz, y no veían —al parecer por lo nublado de sus conciencias etílicas— más que a gente
rocanrolera que iba hacia el Teatro al
Aire Libre.
ROCK
DE ALTURA
El ritual del rocanrol empezó a la hora convenida 20:00. El
telón lo compartieron las bandas nacionales Black Jack, Track y Sacrilegio. La misa
rocanrolera estaba en desarrollo, sólo faltaba la banda que se hizo esperar 11 años desde que se presentara en el
Festival de la Cultura 2002, en Sucre. Para ese momento, a la gente no le
importaba el frío ni la hora, sino que El Tri entre en acción. Éste inició su
actuación con el tema “Todo sea por el rocanrol”, infaltable en su repertorio. Alex
Lora salió con casco y gafas
estrafalarias, cual si fuera médico de esta operación llamada rock. “Esperamos
que sean felices y nosotros seamos felices igual”, exclamó con su peculiar voz.
A continuación El Tri
repasó toda su carrera musical, siendo sus canciones más coreadas: “Nostalgia”,
“Triste canción de amor”, “Vicioso” y “Metro Balderas” con una introducción
dedicada “al goberneitor que chinga
su madre”, refiriéndose al actor, y ex gobernador del estado de California
(Estados Unidos), Arnold Schwarzenegger.
A mitad del show ingresó
Chela Lora, el grupo estaba completo,
y la adrenalina trepó sobre los 3.600 metros sobre el nivel del mar. El público
eufórico, cantó, saltó, disfrutó las nuevas canciones de “Ojo por ojo”. El
epilogo se acercó, precedido por el tema “Las piedras rodantes”, cuando el
líder de El Tri presentó a los integrantes de su banda envueltos de un fragmento
de “Smoke on the wáter” de Deep Purple, que deleito a
su público.
Al final, la noche de
fiesta se endulzó con una torta en forma de guitarra y una ovación para esta
banda que lleva la historia del rock mexicano sobre sus espaldas. Habían transcurrido 120 minutos
de música, letras callejeras, gritos,
alaridos y un sinfín de sentimientos encontrados que el público asistente liberó
en su garganta al ritmo del rocanrol en español.
Escrito
por: Joel Poma-Omar Alí



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